El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.
Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
Síntomas del reflujo gastroesofágico
Los síntomas más habituales son:
Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.
Causas y factores de riesgo del reflujo
El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:
Diagnóstico del reflujo gastroesofágico
El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.
En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:
Tratamiento del reflujo
El tratamiento suele ser escalonado:
Prevención y consejos prácticos
Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:
Cuándo acudir al especialista
Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.