Trastornos del transito intestinal

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Los cambios en el ritmo intestinal son uno de los motivos de consulta más frecuentes en Aparato Digestivo. Pueden manifestarse como estreñimiento, diarrea, urgencia para defecar o alternancia entre periodos de estreñimiento y diarrea.

En muchas ocasiones se deben a trastornos funcionales o a cambios en la alimentación y los hábitos de vida. Sin embargo, cuando aparecen de forma persistente, cambian respecto al ritmo intestinal habitual o se acompañan de determinados signos de alarma, es importante valorar su causa.

¿Qué entendemos por un cambio en el ritmo intestinal?

No existe una frecuencia de deposiciones que sea normal para todo el mundo.

Además del número de deposiciones, es importante valorar:

  • La consistencia de las heces.
  • La dificultad o el esfuerzo para evacuar.
  • La sensación de evacuación incompleta.
  • La urgencia para defecar.
  • La presencia de dolor abdominal.
  • Un cambio reciente respecto al ritmo intestinal habitual.

Por ello, la valoración debe tener en cuenta tanto la frecuencia como las características de las deposiciones y los síntomas asociados.

Estreñimiento

El estreñimiento no significa únicamente evacuar pocas veces.

Puede manifestarse mediante:

  • Heces duras.
  • Esfuerzo excesivo para defecar.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Sensación de obstrucción o dificultad para expulsar las heces.
  • Necesidad de realizar maniobras para facilitar la evacuación.
  • Disminución de la frecuencia de las deposiciones.

Existen diferentes tipos de estreñimiento. Algunos están relacionados con un tránsito intestinal lento, mientras que otros se deben a dificultades en el mecanismo de la defecación.

También puede aparecer como consecuencia de determinados medicamentos o enfermedades.

Identificar el mecanismo es importante cuando el estreñimiento es persistente o no responde al tratamiento habitual.

Diarrea crónica

Se considera diarrea crónica cuando las deposiciones blandas o líquidas persisten durante varias semanas.

Sus causas son muy variadas y pueden incluir:

  • Infecciones en determinados contextos.
  • Enfermedad celíaca.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Síndrome de intestino irritable con predominio de diarrea.
  • Determinados medicamentos.
  • Malabsorción de nutrientes.
  • Alteraciones pancreáticas.
  • Diarrea por ácidos biliares.
  • Colitis microscópica.
  • Otras enfermedades intestinales.

Por este motivo, una diarrea persistente no debería atribuirse automáticamente a una intolerancia alimentaria o a una alteración de la microbiota sin realizar previamente una valoración adecuada.

Alternancia entre estreñimiento y diarrea

Algunas personas presentan periodos de estreñimiento que alternan con deposiciones blandas o diarrea.

Este patrón puede aparecer en trastornos como el síndrome de intestino irritable, aunque también puede tener otras causas.

La historia clínica, la edad, la duración de los síntomas y la presencia o ausencia de signos de alarma ayudan a determinar si son necesarias pruebas adicionales.

¿Qué pruebas pueden ser necesarias?

No todas las personas con cambios en el ritmo intestinal necesitan una colonoscopia.

El estudio se individualiza según los síntomas y puede incluir:

  • Analítica de sangre.
  • Análisis de heces.
  • Estudio de enfermedad celíaca.
  • Determinación de calprotectina fecal en situaciones seleccionadas.
  • Colonoscopia cuando está indicada.
  • Pruebas específicas para estudiar determinados tipos de malabsorción.
  • Estudios funcionales del suelo pélvico en algunos pacientes con estreñimiento.

El objetivo es seleccionar las pruebas que realmente puedan aportar información y evitar exploraciones innecesarias.

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa y del tipo de alteración del tránsito intestinal.

Puede incluir:

  • Modificaciones de la alimentación.
  • Ajuste del consumo y del tipo de fibra.
  • Actividad física regular.
  • Medidas para mejorar el hábito defecatorio.
  • Laxantes u otros tratamientos específicos para el estreñimiento.
  • Tratamientos dirigidos a la diarrea cuando están indicados.
  • Tratamiento específico de la enfermedad responsable cuando se identifica una causa concreta.

No existe un único tratamiento válido para todas las personas. Por ejemplo, aumentar mucho la fibra puede ser beneficioso en determinados pacientes con estreñimiento, pero puede empeorar la distensión o las molestias abdominales en otros.

¿Cuándo acudir al especialista?

Es recomendable realizar una valoración digestiva cuando existe un cambio persistente en el ritmo intestinal, especialmente si es de nueva aparición o afecta significativamente a la calidad de vida.

También es importante consultar ante signos de alarma como:

  • Sangre en las heces.
  • Anemia.
  • Pérdida de peso no intencionada.
  • Fiebre.
  • Síntomas nocturnos relevantes.
  • Antecedentes familiares importantes de cáncer colorrectal o determinadas enfermedades digestivas.

La valoración adecuada permite diferenciar los trastornos funcionales, que son muy frecuentes, de aquellas situaciones en las que es necesario realizar estudios adicionales.

Dr. Antonio Ortega Sabater
Especialista en Aparato Digestivo

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    Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

    El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

    ¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

    El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

    Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

    Síntomas del reflujo gastroesofágico

    Los síntomas más habituales son:

    • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

    • Regurgitación de alimentos o líquidos.

    • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

    • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

    • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

    Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

    Causas y factores de riesgo del reflujo

    El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

    • Hernia de hiato.

    • Sobrepeso u obesidad.

    • Tabaco y alcohol.

    • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

    • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



    Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

    El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

    En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

    • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

    • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

    Tratamiento del reflujo

    El tratamiento suele ser escalonado:

    1. Cambios en los hábitos y dieta

      • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

      • No acostarse justo después de comer.

      • Elevar la cabecera de la cama.

      • Mantener un peso saludable.

    2. Tratamiento farmacológico
      Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

    3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
      En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

    Prevención y consejos prácticos

    Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

    • Comer despacio y masticar bien.

    • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

    • No fumar ni abusar del alcohol.

    • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

    Cuándo acudir al especialista

    Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

    En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

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