
Los síntomas relacionados con determinados alimentos son un motivo frecuente de consulta en Aparato Digestivo. Hinchazón, gases, dolor abdominal o diarrea pueden aparecer después de comer, pero esto no significa necesariamente que exista una intolerancia alimentaria.
Es importante diferenciar entre intolerancias, malabsorción, alergias alimentarias y enfermedad celíaca, ya que tienen mecanismos, pruebas diagnósticas y tratamientos diferentes.
Un diagnóstico adecuado permite identificar la causa de los síntomas y, sobre todo, evitar dietas restrictivas innecesarias.
¿Qué es una intolerancia alimentaria?
El término «intolerancia alimentaria» se utiliza para describir reacciones adversas a determinados alimentos que no están mediadas por una alergia.
Algunas se producen por una capacidad reducida para digerir o absorber determinados nutrientes, pero los mecanismos pueden ser diferentes según el alimento y el paciente.
Entre las situaciones más frecuentes se encuentran la intolerancia a la lactosa y la malabsorción de fructosa.
Intolerancia a la lactosa
La lactosa es el principal azúcar presente de forma natural en la leche.
Para digerirla necesitamos una enzima denominada lactasa, localizada en el intestino delgado.
Cuando existe una actividad insuficiente de lactasa, parte de la lactosa llega sin digerir al colon, donde es fermentada por las bacterias intestinales.
Esto puede producir:
Hinchazón abdominal.
Gases.
Dolor o molestias abdominales.
Diarrea.
Ruidos intestinales.
Es importante diferenciar entre malabsorción de lactosa e intolerancia a la lactosa. Una persona puede absorber mal la lactosa y presentar pocos o ningún síntoma.
Además, la tolerancia depende de la cantidad ingerida y de otros factores, por lo que muchas personas con intolerancia no necesitan eliminar completamente todos los productos lácteos.
Malabsorción de fructosa
La fructosa es un azúcar presente de forma natural en frutas y otros alimentos y también puede formar parte de determinados productos procesados.
Cuando una cantidad de fructosa no se absorbe adecuadamente en el intestino delgado, puede llegar al colon y ser fermentada, produciendo síntomas como:
Hinchazón.
Gases.
Dolor abdominal.
Diarrea.
La capacidad de absorción de fructosa varía entre personas y también depende de la cantidad ingerida y de la composición del alimento.
Por ello, encontrar malabsorción en una prueba no significa necesariamente que todos los alimentos que contienen fructosa deban eliminarse de la dieta.
El objetivo debe ser identificar la tolerancia individual y evitar restricciones mayores de las necesarias.
¿Qué es la enfermedad celíaca?
La enfermedad celíaca es una enfermedad inmunomediada desencadenada por la exposición al gluten en personas genéticamente predispuestas.
El gluten está presente en cereales como trigo, cebada y centeno.
En las personas con enfermedad celíaca, su consumo provoca una respuesta inmunitaria que puede lesionar la mucosa del intestino delgado y producir problemas tanto digestivos como extradigestivos.
La enfermedad celíaca es crónica y su tratamiento consiste en mantener una dieta estricta sin gluten de por vida una vez confirmado el diagnóstico.
¿Qué síntomas puede producir la celiaquía?
La enfermedad celíaca puede manifestarse de formas muy diferentes.
Entre los posibles síntomas y alteraciones se encuentran:
Diarrea.
Hinchazón abdominal.
Dolor abdominal.
Pérdida de peso.
Anemia por déficit de hierro.
Cansancio.
Déficits nutricionales.
Osteopenia u osteoporosis.
Aftas orales recurrentes.
Determinadas alteraciones de la piel.
Elevación de transaminasas en algunos pacientes.
También existen personas con enfermedad celíaca que presentan pocos síntomas digestivos o incluso ninguno.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad celíaca?
El estudio suele comenzar mediante análisis de sangre con anticuerpos específicos, interpretados junto con otros parámetros relevantes.
Dependiendo de los resultados y de las características del paciente, puede ser necesaria una gastroscopia con biopsias del duodeno para valorar la mucosa intestinal.
En situaciones seleccionadas pueden utilizarse además estudios genéticos, principalmente HLA-DQ2 y HLA-DQ8, aunque su presencia por sí sola no diagnostica enfermedad celíaca.
No retires el gluten antes de completar el estudio
Este punto es especialmente importante.
Si existe sospecha de enfermedad celíaca, no debería iniciarse una dieta sin gluten antes de realizar las pruebas diagnósticas correspondientes, salvo indicación médica.
Retirar el gluten puede hacer que los anticuerpos disminuyan y que la mucosa intestinal comience a recuperarse, dificultando o incluso impidiendo confirmar correctamente el diagnóstico.
Por ello, es preferible completar el estudio antes de modificar la dieta.
Sensibilidad al gluten no celíaca
Algunas personas presentan síntomas relacionados con el consumo de alimentos que contienen trigo o gluten sin tener enfermedad celíaca ni alergia al trigo.
Esta situación se conoce habitualmente como sensibilidad al gluten no celíaca o sensibilidad al trigo no celíaca.
Actualmente no existe una prueba específica que permita diagnosticarla directamente.
Antes de establecer este diagnóstico es importante descartar adecuadamente enfermedad celíaca y, cuando corresponda, alergia al trigo.
Además, en algunos pacientes los síntomas atribuidos al gluten pueden estar relacionados con otros componentes del trigo, como determinados carbohidratos fermentables.
Por ello, no siempre es necesario mantener una dieta estricta sin gluten de por vida.
¿Son útiles los test de intolerancias alimentarias?
Existen numerosas pruebas comerciales que prometen detectar múltiples «intolerancias» mediante análisis de sangre u otros métodos.
Sin embargo, no todos estos test tienen utilidad clínica demostrada.
Especialmente, las pruebas basadas en determinados anticuerpos IgG frente a numerosos alimentos no permiten diagnosticar una intolerancia alimentaria y pueden conducir a eliminar innecesariamente múltiples alimentos de la dieta.
Cuando existe sospecha de una intolerancia o malabsorción, las pruebas deben seleccionarse según los síntomas y la sospecha clínica.
Test de aliento para lactosa y fructosa
Los test respiratorios de hidrógeno y metano pueden utilizarse en determinadas situaciones para estudiar la malabsorción de lactosa o fructosa.
Sin embargo, el resultado debe interpretarse junto con los síntomas que aparecen durante la prueba y la historia clínica.
Un resultado positivo no significa automáticamente que ese alimento deba eliminarse completamente, del mismo modo que un resultado negativo no explica necesariamente todos los síntomas digestivos.
Tratamiento
El tratamiento depende del diagnóstico.
Intolerancia a la lactosa
El objetivo suele ser encontrar la cantidad de lactosa que cada persona tolera sin síntomas relevantes.
En algunos casos puede ser útil utilizar productos sin lactosa o suplementos de lactasa.
No siempre es necesario eliminar completamente los lácteos.
Malabsorción de fructosa
El tratamiento debe adaptarse a la tolerancia individual.
Puede ser útil reducir temporalmente determinados alimentos con elevada carga de fructosa y posteriormente intentar ampliar la dieta según la tolerancia.
El objetivo no debería ser mantener restricciones innecesarias a largo plazo.
Enfermedad celíaca
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento consiste en una dieta estricta sin gluten de por vida, evitando además la contaminación cruzada.
El seguimiento permite comprobar la mejoría clínica, la normalización de los anticuerpos y detectar o prevenir posibles déficits nutricionales y otras complicaciones.
¿Cuándo acudir al especialista?
Es recomendable realizar una valoración digestiva cuando aparecen de forma persistente:
Hinchazón o distensión abdominal.
Gases importantes.
Dolor abdominal.
Diarrea.
Pérdida de peso no intencionada.
Anemia por déficit de hierro.
Síntomas repetidos relacionados aparentemente con determinados alimentos.
Antecedentes familiares de enfermedad celíaca.
También conviene consultar antes de eliminar de forma permanente el gluten, los lácteos o grupos completos de alimentos.
El objetivo no es retirar cuantos más alimentos mejor, sino identificar qué está produciendo realmente los síntomas y mantener una alimentación lo más completa, variada y normal posible.
Dr. Antonio Ortega Sabater
Especialista en Aparato Digestivo