
El cáncer colorrectal es uno de los tumores más frecuentes, pero también uno de los que más se puede prevenir mediante programas adecuados de cribado y la detección y extirpación de lesiones precancerosas.
La mayoría de los cánceres colorrectales se desarrollan lentamente a partir de lesiones precursoras, como determinados pólipos del colon, que pueden detectarse y extirparse antes de que evolucionen a cáncer.
¿Qué es el cáncer colorrectal?
Es un tumor maligno que se origina en el colon o el recto debido al crecimiento anormal de las células de su mucosa.
En muchos casos, el cáncer colorrectal se desarrolla a partir de pólipos, especialmente adenomas y determinadas lesiones serradas. No todos los pólipos se convierten en cáncer, pero algunos tienen potencial para hacerlo con el paso del tiempo.
Por este motivo, detectar y extirpar estas lesiones constituye una importante estrategia de prevención.
Factores de riesgo
El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad y puede estar relacionado con distintos factores:
Edad.
Antecedentes personales de pólipos o cáncer colorrectal.
Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o determinados pólipos.
Síndromes hereditarios que aumentan el riesgo de cáncer colorrectal.
Enfermedad inflamatoria intestinal de larga evolución.
Obesidad y sedentarismo.
Tabaquismo.
Consumo elevado de alcohol.
Determinados patrones dietéticos, especialmente un consumo elevado de carnes procesadas.
La presencia de uno o varios factores de riesgo no significa necesariamente que vaya a desarrollarse un cáncer, pero puede hacer recomendable una estrategia de prevención o seguimiento individualizada.
Síntomas del cáncer colorrectal
En sus fases iniciales, el cáncer colorrectal puede no producir ningún síntoma. Esta es precisamente una de las razones por las que los programas de cribado son importantes.
Cuando aparecen síntomas, algunos de los más frecuentes son:
Sangre en las heces o sangrado rectal.
Cambios persistentes en el ritmo intestinal.
Anemia, especialmente por déficit de hierro.
Dolor o molestias abdominales persistentes.
Pérdida de peso no intencionada.
Cansancio o debilidad sin una causa evidente.
Estos síntomas pueden deberse a muchas enfermedades distintas del cáncer. Sin embargo, cuando aparecen, especialmente si persisten, es recomendable realizar una valoración médica.
Prevención y cribado del cáncer colorrectal
El objetivo del cribado es detectar lesiones precancerosas o cáncer colorrectal en personas que todavía no presentan síntomas.
En España, el programa poblacional del Sistema Nacional de Salud está dirigido actualmente a hombres y mujeres de entre 50 y 74 años.
La prueba utilizada habitualmente es el test de sangre oculta en heces, que se realiza cada dos años. Si el resultado es positivo, se indica una colonoscopia para determinar el origen del sangrado.
Las personas con antecedentes personales o familiares relevantes pueden necesitar una estrategia diferente a la del cribado poblacional general. En estos casos, la edad de inicio, el tipo de prueba y la frecuencia del seguimiento deben establecerse de manera individualizada según el nivel de riesgo.
¿Qué papel tiene la colonoscopia?
La colonoscopia permite explorar directamente el interior del colon y el recto.
Su principal ventaja es que no solo permite detectar lesiones, sino también tomar biopsias y extirpar pólipos durante la misma exploración.
La extirpación de determinados pólipos antes de que evolucionen a cáncer es una de las herramientas más eficaces para prevenir el cáncer colorrectal.
La colonoscopia puede estar indicada, entre otras situaciones, ante un test de sangre oculta en heces positivo, determinados síntomas, antecedentes personales o familiares, o como procedimiento de seguimiento después de haber detectado ciertas lesiones.
Diagnóstico
Cuando existe sospecha de cáncer colorrectal, la colonoscopia con toma de biopsias permite visualizar la lesión y obtener muestras para su análisis.
El diagnóstico definitivo se establece mediante el estudio anatomopatológico del tejido.
Si se confirma un cáncer colorrectal, pueden ser necesarias otras exploraciones para determinar su extensión y establecer el tratamiento más adecuado.
Tratamiento del cáncer colorrectal
El tratamiento depende fundamentalmente de la localización del tumor, su extensión y las características de cada paciente.
Algunas lesiones muy precoces pueden tratarse mediante técnicas endoscópicas.
En otros casos puede ser necesaria cirugía y, dependiendo del estadio y de la localización del tumor, tratamientos como quimioterapia, radioterapia u otras terapias específicas.
La detección en fases iniciales permite generalmente tratamientos menos complejos y se asocia a un mejor pronóstico.
¿Cuándo acudir al especialista?
Es recomendable solicitar una valoración si aparecen síntomas como:
Sangre en las heces.
Anemia por déficit de hierro sin una causa conocida.
Cambios persistentes en el ritmo intestinal.
Pérdida de peso no explicada.
Dolor abdominal persistente.
Antecedentes personales o familiares relevantes de pólipos o cáncer colorrectal.
También puede ser útil una valoración individualizada si existen dudas sobre cuándo comenzar el cribado o si es necesario realizar una colonoscopia en función de los antecedentes personales y familiares.
La prevención y la detección precoz son dos de las herramientas más importantes frente al cáncer colorrectal.
Dr. Antonio Ortega Sabater
Especialista en Aparato Digestivo