Enfermedades biliares y pancreáticas: causas, síntomas y tratamiento

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Las enfermedades de la vesícula biliar, la vía biliar y el páncreas son muy frecuentes y pueden provocar dolor abdominal intenso, digestiones pesadas o incluso complicaciones graves como pancreatitis o infecciones.

Enfermedades biliares más comunes
Cálculos en la vesícula biliar (litiasis biliar)

Se forman por la cristalización de la bilis y son muy habituales.
 Síntomas: dolor en la parte superior derecha del abdomen, que puede irradiar al hombro, náuseas y vómitos tras comidas grasas.
 Complicaciones: colecistitis (inflamación de la vesícula), obstrucción de la vía biliar o pancreatitis.
 Tratamiento: depende de los síntomas; en casos de cólicos repetidos, suele recomendarse la cirugía de vesícula (colecistectomía).

Disfunciones de la vía biliar

Pueden producir dolor abdominal, ictericia (color amarillo en la piel y los ojos) e infecciones como la colangitis.
 Tratamiento: a menudo requiere técnicas endoscópicas como la CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica) para extraer cálculos o drenar la vía biliar.

Enfermedades pancreáticas
Pancreatitis

Es la inflamación del páncreas, generalmente causada por cálculos biliares o consumo excesivo de alcohol.
 Síntomas: dolor abdominal intenso que se irradia a la espalda, vómitos y fiebre.
 Tratamiento: ingreso hospitalario, dieta absoluta inicial, fluidoterapia y control de la causa.

Tumores pancreáticos

Son menos frecuentes, pero de mal pronóstico si se diagnostican tarde. Pueden dar ictericia, pérdida de peso y dolor abdominal persistente.
 Diagnóstico: TAC, resonancia y ecoendoscopia.
 Tratamiento: cirugía y, en algunos casos, quimioterapia.

Cuándo acudir al especialista

Si tienes dolor abdominal recurrente, digestiones pesadas, ictericia o antecedentes de cálculos biliares, es fundamental una valoración digestiva.
 Un diagnóstico precoz evita complicaciones graves.

Un saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater

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Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Los síntomas más habituales son:

  • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

  • Regurgitación de alimentos o líquidos.

  • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

  • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

  • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

Causas y factores de riesgo del reflujo

El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

  • Hernia de hiato.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tabaco y alcohol.

  • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

  • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

  • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

  • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

Tratamiento del reflujo

El tratamiento suele ser escalonado:

  1. Cambios en los hábitos y dieta

    • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

    • No acostarse justo después de comer.

    • Elevar la cabecera de la cama.

    • Mantener un peso saludable.

  2. Tratamiento farmacológico
    Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

  3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
    En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

Prevención y consejos prácticos

Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

  • No fumar ni abusar del alcohol.

  • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

Cuándo acudir al especialista

Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

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