Transtornos del transito intestinal

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Los trastornos del ritmo deposicional (estreñimiento, diarrea crónica o alternancia de ambos) son una consulta muy frecuente en digestivo. Aunque a veces se consideran algo “normal” o pasajero, cuando los síntomas son persistentes afectan a la calidad de vida y pueden ocultar otras enfermedades.

¿Qué son los trastornos del ritmo deposicional?

Se trata de alteraciones en la frecuencia, consistencia o urgencia de las deposiciones. Pueden ir desde la dificultad para evacuar (estreñimiento) hasta la necesidad urgente y repetida de ir al baño (diarrea). En algunos pacientes se alternan ambos extremos.

Síntomas más habituales
  • Heces duras o muy blandas.
  • Dificultad o esfuerzo al defecar.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Urgencia para ir al baño.
  • Flatulencia o dolor abdominal asociado.
Causas frecuentes

Los cambios en el ritmo intestinal pueden deberse a múltiples factores:

  • Dieta pobre en fibra o líquidos.
  • Estrés y ansiedad.
  • Alteraciones en la microbiota intestinal.
  • Síndrome de intestino irritable.
  • Intolerancias alimentarias o malabsorción.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal o patología orgánica.
Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en algunos casos, se solicitan pruebas como análisis de sangre y heces, ecografía o colonoscopia para descartar causas orgánicas.

Tratamiento

El abordaje es siempre personalizado e incluye:

  • Ajustes en la alimentación y hábitos de vida.
  • Ejercicio físico regular.
  • Reguladores del tránsito intestinal, si es necesario.
  • Tratamiento específico de la causa subyacente.
Consejos prácticos
  • Mantener horarios regulares para ir al baño.
  • Beber suficiente agua al día.
  • Incorporar fibra de forma progresiva en la dieta.
  • Evitar el abuso de laxantes sin indicación médica.
Cuándo acudir al especialista:

si los síntomas son persistentes, si hay sangrado, pérdida de peso o anemia, es importante una valoración digestiva para descartar enfermedades más graves y aplicar el tratamiento adecuado.

Un saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater

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Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Los síntomas más habituales son:

  • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

  • Regurgitación de alimentos o líquidos.

  • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

  • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

  • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

Causas y factores de riesgo del reflujo

El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

  • Hernia de hiato.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tabaco y alcohol.

  • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

  • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

  • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

  • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

Tratamiento del reflujo

El tratamiento suele ser escalonado:

  1. Cambios en los hábitos y dieta

    • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

    • No acostarse justo después de comer.

    • Elevar la cabecera de la cama.

    • Mantener un peso saludable.

  2. Tratamiento farmacológico
    Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

  3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
    En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

Prevención y consejos prácticos

Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

  • No fumar ni abusar del alcohol.

  • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

Cuándo acudir al especialista

Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

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