Dolor y molestias abdominales

10444

El dolor abdominal es uno de los motivos de consulta más habituales en digestivo. Puede ser leve y pasajero, pero cuando se repite con frecuencia o limita la vida diaria conviene estudiarlo para encontrar la causa.

¿Qué es el dolor abdominal recurrente?

Se trata de molestias en la zona del abdomen que pueden presentarse como dolor difuso, cólicos, pinchazos o presión. A veces se acompaña de hinchazón, gases, cambios en el ritmo intestinal o digestiones pesadas.

Síntomas asociados
  • Dolor abdominal de distinta intensidad y duración.
  • Sensación de plenitud o distensión abdominal.
  • Náuseas o digestiones lentas.
  • Cambios en las deposiciones (estreñimiento o diarrea).
Causas más frecuentes
  • Trastornos funcionales como el síndrome de intestino irritable o la dispepsia.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Úlceras gástricas o duodenales.
  • Cálculos biliares o pancreatitis.
  • Intolerancias alimentarias o celiaquía.
Diagnóstico

En consulta valoramos la historia clínica, los síntomas y, si es necesario, realizamos pruebas como análisis, ecografía, gastroscopia o colonoscopia. El objetivo es descartar enfermedades graves y llegar a un diagnóstico preciso.

Tratamiento

Dependerá de la causa, pero suele combinar:

  • Cambios en la dieta y estilo de vida.
  • Tratamiento farmacológico (analgésicos, antiespasmódicos, protectores gástricos…).
  • Tratamiento específico de la enfermedad detectada.
Consejos prácticos
  • Evitar comidas copiosas y grasas.
  • Comer despacio y en horarios regulares.
  • Identificar alimentos que empeoran los síntomas.
  • No automedicarse: los antiinflamatorios, por ejemplo, pueden agravar problemas gástricos.

Cuándo acudir al especialista: si el dolor abdominal es persistente, intenso o se acompaña de vómitos, fiebre, sangrado o pérdida de peso, es importante consultar para un estudio completo y un tratamiento adecuado.

Un saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater

Scroll al inicio

Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Los síntomas más habituales son:

  • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

  • Regurgitación de alimentos o líquidos.

  • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

  • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

  • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

Causas y factores de riesgo del reflujo

El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

  • Hernia de hiato.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tabaco y alcohol.

  • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

  • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

  • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

  • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

Tratamiento del reflujo

El tratamiento suele ser escalonado:

  1. Cambios en los hábitos y dieta

    • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

    • No acostarse justo después de comer.

    • Elevar la cabecera de la cama.

    • Mantener un peso saludable.

  2. Tratamiento farmacológico
    Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

  3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
    En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

Prevención y consejos prácticos

Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

  • No fumar ni abusar del alcohol.

  • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

Cuándo acudir al especialista

Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

Pedir cita