Microbiota intestinal: qué es y cómo influye en la salud

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La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias y microorganismos que habitan en nuestro intestino. Se calcula que albergamos más de 100 billones de bacterias, que cumplen funciones clave en la digestión, el sistema inmune e incluso en el estado de ánimo.  Cuando la microbiota se desequilibra (disbiosis), pueden aparecer problemas digestivos y generales.

Funciones de la microbiota intestinal
  • Ayuda a digerir los alimentos y a absorber nutrientes.
  • Produce vitaminas como la K y algunas del grupo B.
  • Protege frente a bacterias patógenas.
  • Regula el sistema inmunitario.
  • Mantiene una relación estrecha con el sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro.
Síntomas de una microbiota alterada
  • Gases y distensión abdominal.
  • Diarrea o estreñimiento recurrentes.
  • Intolerancias o digestiones pesadas.
  • Fatiga y bajo estado de ánimo.
  • Mayor tendencia a infecciones intestinales.
Factores que alteran la microbiota
  • Alimentación desequilibrada y pobre en fibra.
  • Uso repetido de antibióticos o algunos fármacos.
  • Estrés crónico.
  • Infecciones digestivas previas.
  • Enfermedades inflamatorias o metabólicas.
Diagnóstico de la microbiota

Actualmente, los análisis comerciales de microbiota intestinal no cuentan con suficiente evidencia científica para usarse como herramienta diagnóstica ni para guiar tratamientos.

En la práctica clínica, lo más importante es la valoración médica, teniendo en cuenta los síntomas digestivos, los hábitos de vida, los antecedentes y, en caso necesario, pruebas complementarias para descartar otras enfermedades que puedan alterar el equilibrio intestinal.

Cómo mejorar la microbiota intestinal
  • Seguir una dieta variada y rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales).
  • Incorporar alimentos fermentados como yogur natural, kéfir o chucrut.
  • Uso de probióticos en situaciones concretas, siempre bajo criterio médico.
  • Consumo de prebióticos, fibras que alimentan a las bacterias beneficiosas.
  • Reducir el alcohol y los ultraprocesados.
  • Mantener un estilo de vida saludable: ejercicio regular y control del estrés.
Cuándo acudir al especialista

Si presentas gases, hinchazón, digestiones pesadas, diarrea o estreñimiento frecuentes, es recomendable una valoración digestiva.
 Un abordaje personalizado puede ayudarte a recuperar el equilibrio intestinal y mejorar tu salud digestiva y general.

Un Saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater

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Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Los síntomas más habituales son:

  • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

  • Regurgitación de alimentos o líquidos.

  • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

  • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

  • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

Causas y factores de riesgo del reflujo

El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

  • Hernia de hiato.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tabaco y alcohol.

  • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

  • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

  • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

  • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

Tratamiento del reflujo

El tratamiento suele ser escalonado:

  1. Cambios en los hábitos y dieta

    • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

    • No acostarse justo después de comer.

    • Elevar la cabecera de la cama.

    • Mantener un peso saludable.

  2. Tratamiento farmacológico
    Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

  3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
    En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

Prevención y consejos prácticos

Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

  • No fumar ni abusar del alcohol.

  • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

Cuándo acudir al especialista

Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

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