El síndrome de intestino irritable (SII), también conocido como colon irritable, es una de las enfermedades digestivas más frecuentes. Se trata de un trastorno funcional del intestino que no produce lesiones visibles, pero sí síntomas muy molestos que afectan a la calidad de vida.
Aunque no es una enfermedad grave ni evoluciona a cáncer, el colon irritable puede ser muy limitante si no se diagnostica y trata adecuadamente.
¿Qué es el colon irritable?
El colon irritable es un trastorno crónico del intestino caracterizado por una alteración en el ritmo y la sensibilidad intestinal. Esto provoca dolor abdominal, gases y cambios en el hábito intestinal, sin que existan lesiones orgánicas en el colon.
Afecta sobre todo a adultos jóvenes y es más frecuente en mujeres.
Síntomas del síndrome de intestino irritable
Los síntomas varían según cada persona, pero los más comunes son:
- Dolor o malestar abdominal que mejora tras defecar.
- Gases y sensación de hinchazón abdominal.
- Cambios en el ritmo intestinal: diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos.
- Mucosidad en las heces en algunos casos.
- Fatiga, cefalea o sensación de digestión pesada.
Los síntomas suelen empeorar con el estrés, la ansiedad o tras comidas copiosas.
Causas y factores desencadenantes
La causa exacta no se conoce, pero influyen varios factores:
- Alteración de la motilidad intestinal (el intestino se mueve más rápido o más lento de lo normal).
- Hipersensibilidad del intestino a estímulos normales (como gases o alimentos).
- Desequilibrios en la microbiota intestinal.
- Estrés o ansiedad.
- Antecedentes de infecciones intestinales.
Diagnóstico del colon irritable
El diagnóstico se basa en la historia clínica y en los criterios de Roma IV (dolor abdominal recurrente, relacionado con cambios en el ritmo intestinal).
Se deben descartar otras enfermedades con síntomas similares, como la celiaquía, intolerancias o la enfermedad inflamatoria intestinal.
Las pruebas más frecuentes son:
- Análisis de sangre y heces.
- Ecografía abdominal.
- Colonoscopia si hay síntomas de alarma (sangrado, pérdida de peso, anemia).
Tratamiento del colon irritable
El tratamiento es individualizado y combina cambios en la alimentación, estilo de vida y, en algunos casos, medicación:
- Medidas dietéticas
- Dieta baja en FODMAP (restringe ciertos azúcares que producen gases).
- Evitar café, alcohol, comidas grasas y picantes.
- Comer despacio y en horarios regulares.
- Control del estrés y estilo de vida
- Técnicas de relajación, ejercicio físico regular y buen descanso nocturno.
- Tratamiento farmacológico (si es necesario)
- Antiespasmódicos para el dolor.
- Probióticos para mejorar la microbiota.
- Reguladores del tránsito intestinal (para diarrea o estreñimiento).
Consejos prácticos para pacientes con colon irritable
- Mantener un diario de alimentos y síntomas para identificar desencadenantes.
- Beber suficiente agua durante el día.
- Evitar largos periodos de ayuno y comidas muy copiosas.
- Pedir ayuda si el estrés o la ansiedad empeoran los síntomas.
Cuándo acudir al especialista
Se recomienda valoración por digestivo si los síntomas son frecuentes o afectan a la vida diaria, o si aparecen signos de alarma como:
- Sangrado en las heces.
- Pérdida de peso inexplicable.
- Anemia o cansancio intenso.
Un diagnóstico adecuado evita preocupaciones innecesarias y permite aplicar un tratamiento adaptado a cada persona.
Un saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater