Colon irritable: síntomas, causas y tratamiento del síndrome de intestino irritable

121333


El síndrome de intestino irritable (SII), también conocido como colon irritable, es una de las enfermedades digestivas más frecuentes. Se trata de un trastorno funcional del intestino que no produce lesiones visibles, pero sí síntomas muy molestos que afectan a la calidad de vida.

Aunque no es una enfermedad grave ni evoluciona a cáncer, el colon irritable puede ser muy limitante si no se diagnostica y trata adecuadamente.

¿Qué es el colon irritable?

El colon irritable es un trastorno crónico del intestino caracterizado por una alteración en el ritmo y la sensibilidad intestinal. Esto provoca dolor abdominal, gases y cambios en el hábito intestinal, sin que existan lesiones orgánicas en el colon.

Afecta sobre todo a adultos jóvenes y es más frecuente en mujeres.

Síntomas del síndrome de intestino irritable

Los síntomas varían según cada persona, pero los más comunes son:

  • Dolor o malestar abdominal que mejora tras defecar.
  • Gases y sensación de hinchazón abdominal.
  • Cambios en el ritmo intestinal: diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos.
  • Mucosidad en las heces en algunos casos.
  • Fatiga, cefalea o sensación de digestión pesada.

Los síntomas suelen empeorar con el estrés, la ansiedad o tras comidas copiosas.

Causas y factores desencadenantes

La causa exacta no se conoce, pero influyen varios factores:

  • Alteración de la motilidad intestinal (el intestino se mueve más rápido o más lento de lo normal).
  • Hipersensibilidad del intestino a estímulos normales (como gases o alimentos).
  • Desequilibrios en la microbiota intestinal.
  • Estrés o ansiedad.
  • Antecedentes de infecciones intestinales.

Diagnóstico del colon irritable

El diagnóstico se basa en la historia clínica y en los criterios de Roma IV (dolor abdominal recurrente, relacionado con cambios en el ritmo intestinal).
 Se deben descartar otras enfermedades con síntomas similares, como la celiaquía, intolerancias o la enfermedad inflamatoria intestinal.

Las pruebas más frecuentes son:

  • Análisis de sangre y heces.
  • Ecografía abdominal.
  • Colonoscopia si hay síntomas de alarma (sangrado, pérdida de peso, anemia).

Tratamiento del colon irritable

El tratamiento es individualizado y combina cambios en la alimentación, estilo de vida y, en algunos casos, medicación:

  1. Medidas dietéticas
    • Dieta baja en FODMAP (restringe ciertos azúcares que producen gases).
    • Evitar café, alcohol, comidas grasas y picantes.
    • Comer despacio y en horarios regulares.
  2. Control del estrés y estilo de vida
    • Técnicas de relajación, ejercicio físico regular y buen descanso nocturno.
  3. Tratamiento farmacológico (si es necesario)
    • Antiespasmódicos para el dolor.
    • Probióticos para mejorar la microbiota.
    • Reguladores del tránsito intestinal (para diarrea o estreñimiento).

Consejos prácticos para pacientes con colon irritable

  • Mantener un diario de alimentos y síntomas para identificar desencadenantes.
  • Beber suficiente agua durante el día.
  • Evitar largos periodos de ayuno y comidas muy copiosas.
  • Pedir ayuda si el estrés o la ansiedad empeoran los síntomas.

Cuándo acudir al especialista

Se recomienda valoración por digestivo si los síntomas son frecuentes o afectan a la vida diaria, o si aparecen signos de alarma como:

  • Sangrado en las heces.
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Anemia o cansancio intenso.

Un diagnóstico adecuado evita preocupaciones innecesarias y permite aplicar un tratamiento adaptado a cada persona.

Un saludo,
Dr. Antonio Ortega Sabater

Scroll al inicio

Reflujo gastroesofágico: síntomas, diagnóstico y tratamiento

El reflujo gastroesofágico es una de las consultas más frecuentes en digestivo. Se produce cuando el contenido del estómago asciende hacia el esófago, provocando acidez o ardor. Aunque puede parecer un problema leve, cuando los síntomas son continuos afectan a la calidad de vida e incluso pueden causar complicaciones.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

El reflujo ocurre cuando la válvula que separa el esófago del estómago (esfínter esofágico inferior) no cierra adecuadamente. Esto permite que el ácido del estómago suba, irritando la mucosa del esófago.

Muchas personas tienen episodios ocasionales de reflujo, pero cuando los síntomas son frecuentes hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Síntomas del reflujo gastroesofágico

Los síntomas más habituales son:

  • Ardor o quemazón detrás del esternón, sobre todo tras las comidas.

  • Regurgitación de alimentos o líquidos.

  • Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar.

  • Tos crónica, ronquera o carraspeo (especialmente de noche).

  • Dolor torácico que a veces se confunde con problemas cardíacos.

Si estos síntomas son frecuentes (más de 2–3 veces por semana) es recomendable una valoración médica.

Causas y factores de riesgo del reflujo

El reflujo puede aparecer por múltiples factores, entre ellos:

  • Hernia de hiato.

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tabaco y alcohol.

  • Dieta rica en comidas grasas, fritos, chocolate, café o bebidas con gas.

  • Comer en exceso o acostarse justo después de las comidas.



Diagnóstico del reflujo gastroesofágico

El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en muchos casos, en una gastroscopia, que permite ver si hay inflamación (esofagitis) o complicaciones como úlceras.

En casos específicos también se realizan pruebas funcionales:

  • pHmetría esofágica: mide la cantidad de ácido que sube al esófago.

  • Manometría esofágica: valora la función del esfínter esofágico.

Tratamiento del reflujo

El tratamiento suele ser escalonado:

  1. Cambios en los hábitos y dieta

    • Evitar comidas copiosas, grasas, fritos, alcohol, café y chocolate.

    • No acostarse justo después de comer.

    • Elevar la cabecera de la cama.

    • Mantener un peso saludable.

  2. Tratamiento farmacológico
    Los medicamentos más usados son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que reducen la producción de ácido y permiten que el esófago cicatrice.

  3. Tratamientos endoscópicos o quirúrgicos
    En casos seleccionados, cuando la medicación no es suficiente, existen técnicas mínimamente invasivas o cirugía para reforzar el esfínter esofágico y controlar el reflujo.

Prevención y consejos prácticos

Algunos gestos cotidianos ayudan mucho a controlar el reflujo:

  • Comer despacio y masticar bien.

  • Evitar ropa muy ajustada tras las comidas.

  • No fumar ni abusar del alcohol.

  • Mantener una buena higiene del sueño (no cenar tarde ni en exceso).

Cuándo acudir al especialista

Si tienes ardor frecuente, regurgitación, tos crónica o dificultad al tragar, es importante una valoración por digestivo. Un diagnóstico precoz evita complicaciones como esofagitis, úlceras o el llamado esófago de Barrett.

En consulta valoraremos tu caso y te indicaremos las pruebas y el tratamiento más adecuado.

Pedir cita